ANTE TODO MUCHA CALMA

DESPUES…  AQUÍ ESTARÉ.

Siempre hemos escuchado que tras la tempestad viene la calma, que después del rayo viene el trueno, que no hay lluvia que no cese, que todo ruido acaba silenciando.  Todo esto se supone que es cierto y así lo percibimos y, así podría seguir con un sinfín de frases hechas y leyendas culturales.  Pero mi intención es contraria a estos dichos populares.  Por nuestra experiencia en la vida, en un futuro, antes o después conoceremos situaciones adversas, relaciones sociales complicadas, diferencias de opiniones, enfermedades, crisis económicas, e incluso familiares.  Para ello, defiendo la postura de la prevención que después explicaré.  Soy contraria a las situaciones de acción-reacción, porque la respuesta a estas situaciones suele predominar el impulso, las vísceras, las entrañas, no pensamos, simplemente funcionamos como una pelota que se lanza contra una pared;  al golpear, retorna o rebota según el ángulo con el que entre en la pared que golpea y en función de la fuerza de lanzamiento y según el ángulo, saldrá dirigida hacia un sitio u otro.  Si nosotros reaccionamos a todos los estímulos que se generan en nuestro entorno, así serán nuestras respuestas, REACCIONES.  Estas reacciones tendrán la forma de mala contestación, gestos obscenos, gesticulaciones faciales, aspavientos con los brazos, comentarios fuera de tono y palabras sin sentido.  Quizás y en la mayoría de las ocasiones, después, pero solo después, lamentaremos lo que hemos dicho, hecho e incluso lo que hemos dejado de decir o hacer.  Cuando actuamos como esa pelota las consecuencias suelen ser desagradables, incluso lamentables.

Dedica 10 minutos cada día a estar contigo mismo, a relajarte, a meditar, a estar en paz contigo mismo.

 

 

Por eso mi planteamiento, mi teoría es diferente, defiendo la postura de la prevención como comente anteriormente.  ¿En qué consiste esta teoría?  Si nosotros reaccionamos ante un estímulo, no somos racionales, prevalece el instinto de supervivencia y defensa.  Debemos tener una serenidad innata que se adiestra día a día.  Todos los días deberíamos dedicar aproximadamente unos diez minutos a estar solos con nosotros mismos.  Un lugar tranquilo, sin ruidos, tu salón, tu cocina, tu habitación, el lugar que escojas será válido, simplemente que puedas estar esos diez minutos tu solo, exento de ruidos, en silencio.  Si prefieres lo puedes llamar meditación.  Siéntate en una silla, con los brazos y piernas bien asentados, la espalda recta y hombros caídos;  te puede facilitar el momento para relajarte, observar una vela y después cerrar los ojos, tratar de respirar profundamente y por último, tratar de dejar la mente en blanco, aunque sea simplemente dos o tres minutos.  Estos diez minutos cada día te facilitaran que tus reacciones durante el día, sean serenas, sosegadas y ausencia de reacción.  Tu has preparado tu cuerpo y tu mente para estar en paz contigo mismo.

Al igual que preparas tu mente, debes preparar tu cuerpo con una correcta alimentación, todos los días para mantener ese equilibrio de cuerpo y mente, salud y autoconocimiento.  Come sano y tu mente también estará sana.

“Los menús de Ana”, te ayudamos para que todos los días tengas una alimentación sana.  (Ana Dos Santos)
 Tú haz los ejercicios de meditación, nosotros te ayudamos a comer sano.

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